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24 abril 2015

Leaving Venezuela

Quizás nunca me entenderás cuando en el futuro te hable de esta época. Si cuando crezcas te gustara documentarte, difícilmente lograrías armar el rompecabezas que es este país.

O quizás sea fácil, no sé. Total, una historia muy similar se vivió cuando CAP II y poca gente aún la entiende bien. Ojalá tú la entiendas y puedas tener una opinión sin pasiones, donde las palabras pueblo o gente no sean gérmen manipulador. Eso déjalo a los políticos mediocres, que son casi todos.

Ojalá tengas la misma fe que tengo yo en las personas, pero ojalá tengas la intuición que no poseo de decepcionarte de ellas rápidamente y dejar de creer sus mentiras.

Y ojalá la honestidad sea tu arma más fuerte contra los prejuicios.

Yo mientras tanto te cuido todos los días y es difícil. Tengo  que llenarme de paciencia cuando te doy comida y la escupes porque no te gusta o está muy caliente o qué se yo. O cuando te cambio el pañal y no te dejas limpiar ni poner el pañal nuevo, te levantas como una cascabel al ataque pero con los pies hacia arriba.

Todo ahora son expectativas.

Serás una embajadora latinoamericana donde quiera que vayas porque tendrás a tres países en tu cerebro.

Mejor te arropo porque hace frío y el futuro nos espera.

La vida es una transición tras otra, ya lo irás descubriendo.

21 noviembre 2014

Anticiudad

Como no puedo caminar por la acera, camino por la calle. Esquivo a los motorizado como si fueran lava venenosa, porque los motorizados son como los peces, no frenan. Hace unos meses vi una foto de esta zona sin metro, buhoneros ni terminal de facto de autobuses, y parecía lindo. Pero no debo confundir de nuevo que todo lo pasado fue mejor. Por eso, mientras te muestro lo que queda de esta anticiudad, espero que puedas crecer aquí, pero no tampoco quiero detenerme por nacionalismos trasnochados. Cuando mi papá nos tuvo, este era un país donde, si estudiabas una carrera universitaria y entrabas en una buena empresa, tenías garantizado en el corto plazo un lugar para vivir y una vida tranquila. Tu mamá sufre en ocasiones de ataques de pánico si caminamos por un sitio oscuro de una zona elitesca donde no debería pasar nada y diario pasan. No merece eso y menos tú. ¿Qué oportunidades tendrías cuando seas mayor en este país? ¿Trabajar en una empresa del Estado? Cada vez nos acostumbramos más a la mediocridad y ya no sé por qué lucho, ni por qué soy tan obstinado en tener esperanzas, pero las tengo. Sé que las cosas cambiarán pero no sé cuando, y no tengo demasiado tiempo para esperar. Así que cuando sueñes, por favor, acuérdate de la anticiudad que te muestro por la ventana y dale otra oportunidad.

Quizás así se aceleren las cosas.

22 mayo 2014

35 semanas

Tu mamá tiene los pies como Pedro Picapiedra, y su barriga le pesa tanto que le cuesta dormir: ronca, le duele cuando se voltea y se levanta a cada rato para ir a orinar. Evidentemente, esta situación dificulta la intimidad, y por eso tu papá tiene un verano bestial.

Pero esas no son las únicas preocupaciones. Entre 2006 y 2013 se repartieron más de 180 millones de bombillos ahorradores que contenían mercurio. Considerando que en el país no hay vertederos para residuos peligrosos, al dañarse, gran parte de estos bombillos fueron a vertederos comunes. Saca la cunta: sólo un bombillo ahorrador puede contaminar hasta 35.000 litros de agua; es decir, te estamos dejando un país súper contaminado por dárnosla de ecológicos.

También heredas un país improductivo. Hace dos años Avon consideró cerrar su planta por las dificultades de obtener divisas. Ellos producen aquí polvos pero las cajitas de los cosméticos las traen de Brasil. O las traían. O las traen como pueden. Su cadena de suministro se vio frenada porque se alteró un eslabón, y 2500 empleados están la cuerda floja. Mientras tanto, sindicatos armados secuestran a trabajadores de Efe, la regulación de precios desaparece al agua mineral, y empresas de electrodomésticos nacionales no pueden testear sus productos porque no hay laboratorios públicos ni privados en el país.

¿Cómo verás estos días cuando tengas 20 años? Ojalá el rencor a ciertos países y clases sociales no te haga indulgente y susceptible a líderes populistas, o peor aún, a los militares. Yo quiero que seas crítica y no tengas miedo de ser criticada, que no pienses si eres de derecha o izquierda porque definirse de algo parece ser inútil si vas a contradecirte, a darte golpes en el pecho, a sentirte culpable por algo que no eres. Yo quiero que seas libre y trates de no atarte a ningún dogma, que no escuches halagos ni proyectos de vida, porque quizás seas muy inteligente o inteligente promedio o rolo de bruta y eso no importa, porque prefiero que seas una mujer fuerte ante los tonos complacientes que cargar con una mochila de complejos y gente que no encuentra el valor de mirar más allá de sus narices.

Tu mamá está acostada en la cama, ya llegó del postgrado, son las 11:14 p.m. y yo tengo mucho sueño. Y te pido disculpas por si cuando tengas 20 años las cosas están peor en este país de retórica absurda, donde es más fácil culpar al enemigo que producir, o por lo menos sacar damnificados que tienen tres años y medio en un refugio.

No sé qué decirte más que la verdad.

06 febrero 2014

Carta # 2

Dejas de parecerte a un renacuajo y tienes más cara de bebé. Tu mamá y yo nos endeudados como locos para poner tu cuarto muy lindo, con piso nuevo, paredes recién pintadas y una cama cuna bien estereotipada de serie de televisión.

En la oficina todo el mundo habla de irse del país, y yo no puedo imaginarme haciéndolo, tendría que quebrar la empresa donde trabajo y, vamos, todo es posible.

Quisiera comprar un carro más cómodo para llevarte a pasear por los rincones de Venezuela como hizo mi padre, pero me disculpo por traerte en una época tan complicada. Aunque muchas veces me desilusiono, nunca pierdo realmente la esperanza de que las cosas cambien para bien.

Trato de darle toda mi atención a tu mami, y ella me obliga a despedirte antes de ir al trabajo. Yo no estoy seguro de que me escuchas, pero por si acaso, voy a leerte La isla del tesoro todas las noches para que seas amante de las aventuras.

Últimamente estoy un poco sensible, y trato de aprovechar ese mood para escribir un poco. El otro día se me salieron las lagrimas viendo Up, y me sentí bastante ridículo.

Ya tienes viente semanas. El tiempo pasa volando, ¿no?

02 noviembre 2013

Para H.

Hola, soy P. Soy una persona de marcas. Bebo Solera azul, calzo Converse y visto una franela Zara que se ajusta a mi cuerpo, aunque temo que en poco tiempo la dejaré de usar. También escribo, aunque cada vez menos. Me lo reprocho a veces, antes de dormir, cuando veo a M. y ajusto sus piernas sobre las mías, como un candado, y mi brazo izquierdo oscila entre su pecho y su abdomen, inseguro de presionar sus pulmones, generadores de ronquidos.

Cuando escribo, vuelo. Yo también ronco, pero nunca me he escuchado roncar, por supuesto. M. prepara todos los días el desayuno, y yo trato de cocinar las mañanas de los fines de semana. Me quedan muy ricas las panquecas. Sé que no tienen ciencia, pero a M. le gustan y con eso me basta.

M. cocina delicioso. Tiene la facilidad de hacer el almuerzo en treinta minutos, como en un programa de televisión. Hace tiempo, me sentaba a leer a su lado mientras ella cocinaba, pero ahora me distraigo mucho con mi teléfono inteligente. Procrastinación, le dicen.

Yo bailo mal, pero cuando bailo también vuelo. De todo, escucho lo que me gusta. Siempre hay música en mi cerebro, sólo que la decodifico mal hacia el exterior.

Somos más o menos libres, dentro de lo que cabe. Pero tratamos siempre de pasarla bien.

Eso tenlo por seguro.